| Edición de sonido |
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Las bandas de sonido son las tiras ópticas o magnéticas en donde se registra el sonido. Se llaman de diferente manera en dependencia del sonido que contengan, las hay de diálogos, de música, de efectos especiales y de ambiente. Cuando la banda es óptica se graba haciendo incidir un rayo luminoso sobre un estrecho margen de los fotogramas de una película virgen. Cuando es magnética, la grabación se realiza en una cinta en la que a través de impulsos magnéticos se registra el sonido. El trabajo del editor de sonido comienza cuando llega a sus manos el montaje final de la película con dos bandas de sonido directo sin tratar conteniendo los diálogos. Lo primero que hace es igualar y limpiar los diálogos y si es necesario procede a hacer el doblaje de algunas de las frases con los mismos actores. El ambiente de cada plano es diferente porque un contraplano se hace media hora después de la filmación de un primer plano, de manera que los ruidos que intervienen de fondo entre uno y otro son diferentes y se deben de igualar. Hay que tener en cuenta que mientras mejor esté grabado el sonido directo los efectos sonoros que se le inserten después lucirán más. Una vez trabajados los diálogos se procede a añadir los ambientes: voces de fondo, canto de pájaros, olas, en dependencia del escenario donde sucede la acción. Si la secuencia transcurre a la orilla del mar es lógico escuchar ruido de olas de fondo aunque no se escuche en la grabación original. A continuación se trabaja la banda con los efectos sonoros, que son sonidos específicos que acompañan la acción, como podrían ser pasos, el golpe de una puerta, o el timbre de un teléfono. Estos efectos son realizados en la sala por un especialista o pueden ser comprados de archivo. Luego se trabaja con la música. En dependencia del tipo de película que hagamos puede ser más o menos narrativa, acompañar la historia o participar en ella. Esta parte es muy importante ya que crea un ambiente que lleva a espectador en ocasiones hasta a anticipar los sucesos, como en las películas de suspenso o de terror, donde por la música se puede anticipar el trágico final de algún personaje. Es un tema delicado, es importante que los niveles de la música complementen el resto de las bandas y que no se superponga a estas, como en ocasiones sucede en proyectos de novatos, dando una excesiva importancia a la música con un alto volumen. Hay que tener presente que a través del sonido y en especial de la música, se pueden narrar cosas y añadir aspectos que no están en el montaje. Una vez montadas las bandas de sonido, es el responsable de la mezcla quien acaba de unirlas. El trabajo del mezclador consiste en reducir el número de bandas o canales de sonido ecualizándolos y dándoles los niveles adecuados en dependencia de la escena, de manera que exista una armonía y una unión entre las bandas, y que el sonido de nuestra película sea un conjunto que alimente y complemente la imagen. Esto parece un trabajo fácil, sin embargo, para elaborar la mezcla en una película de hora y media de duración, suelen utilizarse entre 70 y 120 horas de trabajo. La mezcla finalmente es transferida a sonido óptico para ser unida a la imagen en el laboratorio y obtener la Copia Cero.
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