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Los inicios de una producción pueden ser diversos. En ocasiones es el productor quien tiene una idea, y comienza tanteando las posibilidades de contratar a un guionista o a un director para ese proyecto. A veces se presenta un guionista a las puertas de la productora con un guión entre las manos. En otras ocasiones es el director quien lleva un guión al productor y entre los dos lo trabajan para desarrollarlo y llevarlo a cabo. Sin importar quién llamó a quién, el proceso será prácticamente el mismo.
Durante esta etapa se concebirá nuestro producto, mutará de una idea a un proyecto a realizar, pasará de ser una simple historia a un proceso de creación artística, financiera y legal. Será el momento en que definiremos las características técnicas y artísticas que harán de nuestro proyecto algo diferente a los demás. Un proceso al cual se le debe dedicar tiempo y dinero, ya que se tomarán las principales decisiones de la producción. Se escogerá el formato (si se realiza en cine o en video), la duración, el estilo que marcarán el director y el guionista, la estética y el ritmo, así como el presupuesto que le asignaremos (si será de alto o bajo presupuesto).
Paralelamente al trabajo de las diferentes versiones del guión y el trabajo del director en la concepción visual y sonora del proyecto, el productor hará un minucioso estudio de la historia. Las primeras preguntas que debemos hacernos son las siguientes: a qué mercado va dirigida qué género es cómo son los personajesqué cualidades especiales tiene para que la historia intereseen qué país o ciudad trasciende y en cuánto tiempo en qué idioma será A partir de las respuestas y de las características generales del guión elaboraremos un presupuesto estimativo. Calcularemos un coste muy general del proyecto conociendo los precios del mercado de proyectos semejantes al nuestro y a partir de esto comenzaremos a analizar si el proyecto es factible y rentable. Estos son dos conceptos de extremo valor para un productor, ya que de esto dependerá probablemente el continuar con nuestro trabajo en el medio sin haber tenido que embargar a parte de la familia.
La factibilidad de un proyecto significa que en nuestro propio país se podrá conseguir por lo menos el 50% de la financiación ya sea a través de inversiones privadas, subsidios del Estado o ventas a distribuidores y exhibidores nacionales, es decir, que habrá alguien más a parte de nosotros a quien le interese nuestro proyecto y esté dispuesto a invertir en él. Lo que se traduce en que podrá tener un director y actores adecuados y que habrá un equilibrio entre el presupuesto y el proyecto artístico.
La rentabilidad quiere decir que podremos recuperar la inversión hecha en nuestra película. Hay una frase que resume este término: “una película es rentable cuando puedes hacer una segunda película con las ganancias de la primera”. Para poder estimar si será rentable es preciso hacer un estudio de mercado, es decir, realizar una buena investigación de comparación entre nuestro proyecto y otros ya realizados con características parecidas. Conociendo el presupuesto con el que han contado estas películas, así como sus ganancias a través de su venta a distribuidores y exhibidores, nos podemos dar una idea de si han sido rentables o no. De esta manera se podrá hacer un cálculo de ventas de nuestra película y conocer la posibilidad que tendrá de recuperar la inversión. Hay que tener en cuenta que la rentabilidad está en función del tiempo.
Si no contamos con mucha experiencia como productores ejecutivos y no conocemos cómo se mueve el mercado cinematográfico y televisivo, no está de más pedir la opinión de otras personas que trabajen en el medio. Podemos mostrar nuestro proyecto a otros productores, a algún agente de ventas (sales agent) o al encargado de compra de programas de una cadena televisiva (commission editor). El objetivo será siempre conocer de la forma más real las posibilidades que tendremos de recuperar la inversión, aunque esto sea solamente una hipótesis, ya que el mercado cambia constantemente y hasta ahora nadie ha podido asegurar que una película tendrá éxito o no; siempre nos debemos basar en especulaciones.
Esta es la parte más arriesgada de una producción, el tomar la decisión de llevar adelante nuestro proyecto, aún sabiendo que no cumple con estos parámetros. Aquí también es donde se analiza si nuestro proyecto encajará en el mercado comercial. En ocasiones los productores toman el riesgo de producir una película de autor, un guión muy bueno o algún proyecto que les interese a nivel personal, aún sabiendo que no es precisamente un producto comercial y que la recuperación económica será prácticamente imposible. Si creemos realmente que tenemos un guión excelente no está de más arriesgarse, siempre y cuando no se soliciten créditos o dinero que tengamos que devolver una vez terminado el proyecto, lo mejor es conseguir subsidios o aportaciones a fondo perdido, es decir, sin ningún compromiso de devolución. Este no es precisamente el pensamiento que debería de tener un productor, quien por el contrario, debiera velar por los intereses y la continuidad de la empresa evitando los riesgos, sin embargo, es muy probable que consigamos tener un producto cultural más que comercial y que personalmente nos satisfaga.
Debemos recordar que siempre ha existido un mercado para los proyectos culturales aunque suele ser reducido y es muy difícil la recuperación en su inversión, para lo que existen fondos y subvenciones especiales y en algunos países apoyos específicos para este tipo de proyectos. Cabe mencionar a la ZDF, una cadena de televisión pública alemana, la cual invierte en programas y películas producidas por países donde la cinematografía es una industria sin muchas posibilidades, especialmente si el proyecto es de carácter multicultural, de bajo presupuesto y de difícil distribución.
El principal conflicto a resolver en esta etapa es cómo conseguir el financiamiento adecuado para nuestro presupuesto y en caso de no conseguirlo, cómo poder realizar su producción con un presupuesto reducido sin perder la calidad artística que nos proponemos.
El “paquete” o “package” es principalmente un dossier para la presentación de un proyecto (link a pitch) con el fin de conseguir una financiación. El principal contenido de este paquete es el siguiente: Copyrigth del guión (derechos de utilización)Sinopsis (5 páginas, por ejemplo, para un largometraje)Carta de intención del director (propuesta estética)Ficha técnica del personal clave (principales jefes de equipo)Ficha artística del reparto principal (protagonistas)Principales locacionesCronograma tentativo de trabajopresupuestoPlan financieroIdentificación del proyecto y de la casa productora (CV)
Se pueden adjuntar fotografías, un avance (trailer) o un programa piloto. En caso de no contar con un director durante la búsqueda de financiación, se pueden incluir algunos nombres y la carta de intención la podemos hacer nosotros, describiendo el estilo visual y sonoro que nos gustaría que tuviera la película. De igual forma sucede con el reparto, que en caso de no tener ningún preacuerdo con los actores, se debe mencionar a quienes quisiéramos que participaran. Con nuestra selección el posible financiador se puede dar una idea del estilo de película que nos interesa hacer.
En el ámbito gubernamental, suele solicitarse además, el contrato social o escrituras de constitución de la casa productora, algún comprobante bancario de inexistencia de deudas y papeles que acrediten estar al corriente en los pagos a Hacienda u otros impuestos del Estado.
Si se trata de un documental se pueden añadir frases claves de entrevistas que den la idea del tono y la información que estamos buscando, y es preciso añadir una lista de posibles personajes a entrevistar y los temas más significativos a tratar. En estos casos, la cuestión más importante en el desarrollo de proyecto es contar con una buena investigación del tema.
Es importante que este dossier cuente con una buena presentación, aunque sabemos que lo que debiera interesar es su contenido, de una buena presentación dependerá parte del interés que le dediquen y causará una buena impresión de nosotros.
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